viernes, 30 de septiembre de 2011

El Síndrome Neoyorquino

Síndrome Neoyorquino: dícese del estado de cansancio y/o agotamiento que esta ciudad ejerce sobre sus habitantes y/o visitantes en algún momento dado. Según Pilar, autora del concepto, esto es lo que yo tengo y nadie se escapa a él.
Ayer al mediodía, escribía la última entrada del blog en pleno Síndrome Neoyorquino, cuando Juan, el argentino, llegó a la cocina y me preguntó qué tal. Uff, de bajón (le dije) con tantos días ya tocaba, lo normal vamos, estoy muy cansada. Vámonos por ahí, dijo. Y allá que nos fuimos hacia el puente de Brooklyn.









He cruzado el puente en bici, con sol, en dirección hacia Brooklyn, por la mañana, sola, con tormenta, por la tarde, con nubarrones, andando, en dirección hacia Manhattan, acompañada, con viento, de noche, y he pasado por debajo de él en barco.
Y todas las veces lo he disfrutado, cada vez por una cosa diferente.
Ahora, poner esto mismo en práctica y disfrutar de la ciudad y del viaje aún estando cansada, haga lo que haga.
Por cierto, esta vez sí que había alguien que me dejó su chaqueta después de la chopada, jajaja me acordé del paseo en barco.

jueves, 29 de septiembre de 2011

Grand Central Station, Museum of the City, Guggenheim y Empire State

Último día de la NYPass. Lo que más me ha gustado: la Grand Central Station. Visita con audioguía.


Grand Central Station
Andando por la calle pienso que aquí me podría pasar unos cuantos meses. Me doy cuenta de que ya no me siento rara, o tan fuera de lugar, como en los primeros días.
Al salir del Guggenheim tengo ganas de ir al Empire. Hay poca cola, está nublado. Me apetece ver la ciudad nublada, desde lo alto. La de la ventanilla no me da el ticket y me empieza a hablar. Le digo en inglés que no la entiendo y me señala un cartel gris en el cristal que está medio tapado. Sigue hablando, ya prácticamente gritando, aunque no enfadada. Al final veo que en el cartel pone que la visibilidad es 0. Le digo "It`s cloudy. I know". No me entiende o no me quiere entender. Sigue en su linea. Al final viene una compañera y yo consigo mi entrada, que por cierto tiene validez para dos años. Me voy enfadada, ella sigue gritando, me hubiera gustado decirle en inglés "ha estado usted muy desagradable". Me voy diciendo "vaya gilipollas", en español y en voz alta. Me doy cuenta de que estoy irascible. No subo, ya no me apetece. De todas formas, tengo dos años para hacerlo.
Sigo pensando. Hace unos días vi en pleno centro de Manhattan unos camiones enormes. Pensé, qué hacen aquí estos camiones? Simplemente estaban entrando a uno de los rascacielos, de oficinas supongo, para descargar o recoger cosas. En una ciudad donde hay tantas cosas inmensas, donde puedes estar a las 12 de la noche comprándote ropa, donde tienes mil sitios para comer cualquier tipo de comida que quieras en ese momento... de alguna manera todo esto influirá en el carácter de la gente. O no. Me encantaría conocer a un/a newyorker.
Por la noche me voy a tomar algo con Pilar y una amiga suya española que está aquí de vacaciones. Conoce bastante NY, ha estado aquí varias veces. Habla de que en esta ciudad no hay límites, es mucho más abierta, comparada con España, para dedicarte a cualquier cosa que se te ocurra. Bromean con montar una tienda de productos españoles.
Vuelvo a uno de mis pensamientos de hoy: no quiero volver a mi vida normal. La cuestión es cómo la cambio. Es muy fácil quejarme sin arriesgar. Ésa es la cuestión.
Roof Top, 230 5ª Av
Hoy está nublado, son las 12:42 del mediodía. Va a caer un chaparrón, oigo truenos. Me siento como el día, nublada. Aunque anoche pude dormir nueve horas, que me hacía falta. Creo que me sigue haciendo falta dormir.

martes, 27 de septiembre de 2011

Opción B: Relax

Ésta es Jessica, la chica alemana con la que suelo desayunar en el albergue y con la que he aprendido a pronunciar "favourite" y "Bryant Park", entre otras cosas:

Anoche nos fuimos de cervezas, se volvía esta mañana a su casa. Salimos a la calle e increíblemente no había nada abierto. También lógico y normal un lunes a las doce de la noche, así que nos compramos las coronitas en un deli y nos las bebimos en el albergue. En el deli nos cobró un señor mayor que me dio una grata sorpresa: me pidió el carnet de identidad, jajaja!! Hay que piiiiiii... es la primera vez que me lo piden, a los 36!!... como siempre yo, a mi ritmo.
Esta mañana, paseo en bici por Central Park. Muy tranquilo.

Camino al metro veo el cartel por segunda vez. Primero fue en el metro y hoy en un bus:

Una de mis series favoritas, que va de zombis, y en España sólo han hecho la primera temporada (que yo sepa).
Y esta tarde, dilema después de comer entre: "la NY Pass se me acaba mañana y he de aprovechar para ver cosas" y "lo que realmente me apetece es ir a pasear por donde me lleven los pies", dilema que finalmente he resuelto dando un paseo por Chelsea. Por Chelsea y por sus tiendas, que eso es un capítulo aparte.
La verdad es que en todos los días que llevo aquí no me he sentido sola. Aquí hay mucha gente que viaja sola. Ayer se fue mi tercera rommate (compañera de habitación). Primero estuve con una que no sé de dónde es (me lo repitió dos veces pero me quedé igual). La segunda, una taiwanesa. La tercera, una xiqueta china que cuando se fue ayer me dejó una nota en mi cama despidiéndose, muy mona... Anoche dormí sola, la verdad es que lo agradezco, por la intimidad.
Hoy estaba haciéndome la comida en la cocina cuando ha llegado una española hablando por el móvil... que había visto un piso en Greenwich Village por el que le pedían  $1500 al mes. La dueña era un poco pija y no sabía qué hacer, porque la zona le gustaba mucho, pero tenía que compartir el piso con seis más. Con razón la dueña puede ser pija.
Me voy a la habitación y veo una maleta: ya tengo compañera, de dónde será? Al  rato abren la puerta y es Pîlar, la española que busca piso. Ingeniera de no sé qué cosa, después de estar diez meses en España sin trabajo y sin paro, la han contratado de una universidad para investigar.
Ahora estoy de xarreta con un abogado argentino de 30 años que aparenta 22 y es medio hippy, y con una chicuela mejicana de 19 años que lleva aquí dos meses haciendo las pruebas para entrar en una universidad para estudiar danza y relaciones internacionales.
Bona nit!!

Sólo fotos







Estas fotos son de una exposición sobre el valor del agua que había dentro de la Catedral de Saint John the Divine. Es una pantalla. Me recuerda a The Ring...
Por la tarde, voy al Top of the Rock, en el Rockefeller Center:
El edificio con luces en rojo y azul es el Empire, el resto no sé cómo se llaman

Donde no hay luces es Central Park

domingo, 25 de septiembre de 2011

Have a good day

Hoy ha sido un día especial. Si todos lo son por estar aquí, hoy lo he disfrutado especialmente.
Esta mañana he desayunado en el albergue en compañía de Jessica, una chica alemana que trabaja en algo de oficinas y que ha ido a ver el musical de Mary Poppins. Muy maja, no sé cómo le he dicho que me gustaría contarle más cosas de todo lo que pienso, pero que el idioma me limita.
West River Side, río Hudson
He aprovechado que se veía el cielo azul para alquilar una bici en Battery Park (abajo del todo de Manhattan). De ahí pensaba llegar a las 2pm a Little Italy, porque había una procesión de las fiestas de San Genaro. Alquilo la bici a las 11am, así que si la utilizo las cuatro horas que me permite la New York Pass no llegaré a Little Italy. Me agobio con no llegar a todo, una cosa es el plan que me hago y otra cosa es lo que acabo haciendo. He de elegir, así que ya decidiré qué hago después.
Primero subo por el parque del río Hudson que bordea la isla por el oeste, hasta la 15th St, que es la parte que no había recorrido aún. A la vuelta al punto de partida hay un montón de bomberos que están celebrando algo. Hay un escenario donde la pancarta de atrás pone "Never Forget" (creo que era así), 11 Sept 2001.
Manhattan desde Brooklyn
Me las apaño para pasar y como tengo aún casi dos horas y muchas ganas de seguir, me voy hacia el otro lado, para cruzar el puente de Brooklyn. Lo paso por debajo y trato de buscar la entrada, siguiendo una señal para bicis. En mi cabeza me imagino un carril bici en la misma acera que me lleva hasta el mismo puente de Brooklyn. La realidad es que parte del camino, el carril de la bici va por medio de la calle entre los coches. A veces lo pierdo o no lo veo, pero al final llego y cruzo el puente. Me cuesta lo mío, entre peatones y la cuesta arriba del principio. En el mapa que me han dado pone que al final del puente puedo dejar la bici. Me cuesta $5 pero ni loca vuelvo por donde he venido, además no me da tiempo.
En mi cabeza hay un puesto de "Bike and Roll NYC" justo al terminar el puente. La realidad es que el área donde acaba el puente es inmensa y tengo que ir hacia la orilla del río. Preguntando llego, pero pensaba que no podría, no sabía dónde estaba. Al final me sobra tiempo y doy un pequeño paseo por esa parte de la orilla, desde donde veo Brooklyn Heights y Manhattan.
Devuelvo la bici. Satisfecha. Contenta. Por darme un buen paseo de casi cuatro horas con unas bonitas vistas y por ir superando dificultades."Have a good day" me dice el chico de las bicis. "The same to you" le respondo.
Columbus Park
De ahí me voy a Chinatown, en metro. Necesito comer algo urgentemente. Me meto en un vietnamita y me pongo las botas por $16. No sé cómo se llama lo que he pedido, pero está buenísimo. Voy a Columbus Park, un pequeño parque en Chinatown que me parece increible. Me llama la atención que casi todo son chinos ancianos, jugando a sus juegos, a cartas, cantando y  tocando música tradicional china... Es como si estuviera en otro país. Pero ese parque también es New York. Doy una vuelta por allí, y de repente, Little Italy, al otro lado de la calle. Plagado de gente porque están en fiestas, la rodeo para buscar el metro. Tengo un soponcio encima que me caigo. Voy al albergue y duermo, me ducho, voy a la laundromat porque he perdido mi camiseta azul. La rescato, me compro un Iced coffe with milk en el Starbucks de la octava y me vengo a escribir en el blog. Ahora me voy a pasear, quizá a Bryant Park, hay tantos sitios... Sólo el camino hasta donde vaya a ir ya merece la pena.

sábado, 24 de septiembre de 2011

Me lo he pasado mejor en la Laundromat que en el MET

Bueno, no puedo contestar a los comentarios que hacéis, ni teniendo cuenta de gmail. La conexión es floja y además el ordenador va muy muy lento, así que no me da para averiguar mucho. Me gusta leeros. Gracias. Os mando un abrazo a todas/os.
Esta mañana he ido a The Cloisters, un museo que está al norte de Manhattan, dentro de un parque. El museo es de arte románico y medieval, todo traído de Europa. De hecho, tenían capillas desmontadas allá y montadas aquí bloque por bloque. Es curioso ver un claustro lleno de capiteles románicos, escuchando música de la época con la audioguía, y con el río Hudson de fondo. Me ha gustado el detalle del chico de la entrada, a quien le he pedido también la audioguía: como no le entendía, me lo ha repetido con otras palabras. Y mejor. Me suele pasar que muchas veces no entiendo, y me lo vuleven a repetir exactamente igual. Y sigo sin entender, claro. Pero hoy no.

Aunque me cuesta olvidarme de "he de aprovechar el tiempo", hoy he hecho la siesta. Después a la 78th St con la 1ª Av. Es donde han estado Begoña, Pepe y Marco esta semana. Se van esta tarde y les sobra sitio en la maleta. Así que les llevo cosas inútiles aquí y ahora como un vestido de tirantes, unas sandalias y algo más y ellos me dan un paraguas. Les echo una mano con las maletas y al cargarlas en el taxi, vemos que el señor taxista lleva una pala dentro, de esas de cavar agujeros-fosas para gente a la que momentos antes han descuartizado. Se van, se van con ganas de quedarse. Sé que en unos días yo estaré en su situación. Cuando iba en el metro esta mañana he pensado que no quiero volver a trabajar en donde estoy, que me encanta la monotonía de dormir todas las noches del año.
Sigo. Voy al Metropolitan Museum of Art. Enorme. Se me han puesto los pelos de punta al ver el cuadro de la Crucifixion de Dali.


Estoy muy cansada. Me voy cuando ya no puedo más y me subo al primer autobús que veo. Suerte, me lleva hasta la parada de metro que quiero coger. Pero está cerrada, así que me voy andando ocho calles más. Cansada y con dolor de pies, también tengo la oportunidad de ver el Rockefeller Building de noche.

Prisa. He de llegar a la Laundromat de la 8ª Avenida antes de las 9:30 pm si quiero lavar la ropa. El otro día pasé por delante y vi que había un latino trabajando (mejor, para que me explique cómo va eso). Llego a las 9:20. Entro y veo todo chinos. A ver ahora cómo me entero, pero ahí está, al fondo, el latino. Un ecuatoriano que con toda la faena que tiene me explica cómo funciona la lavadora. Primero he de comprar el jabón en una máquina expendedora. Hay seis tipos diferentes, me dice cuál (la cajita de la foto). Todo funciona con monedas de cuarto de dolar. La lavadora necesita 12. Le pregunto al chino para poder cambiar. Justo detrás de mí hay otra máquina expendedora de monedas de 25 centavos. Miro billetes... lo más pequeño que tengo es uno de $ 20!!, así que empiezan a salir monedas a borbotones... 20 x 4. Tengo media hora hasta que acabe y tenga que poner la secadora. Me voy a cenar algo sano al lado, quizá una ensalda. Me pido una hamburguesa Me atiende una chica mejicana que lleva un mes trabajando ahí. Ya nació en NY, vive en Queens. Le pregunto por el tema del trabajo y dice que algunos de sus compañeros están ilegales.
Vuelvo a la laundry y pongo la secadora. Una moneda de 25 centavos seca durante 6 minutos. El chico me dice que ponga 6. Él hace turnos de 12 horas, de 11am a 11pm. Hoy sábado y mañana domingo es cuando más faena tienen. Trabajan rápido, no sé qué descanso tienen.
Me voy otra vez donde la hamburguesa y me como el postre: fresas, y sigo hablando con la chica. Recojo la ropa a las 10:50 pm y salgo orgullosa de la Laundry, como una newyorker, o como una guiri a la que ya no le quedan bragas limpias.
Ha sido toda una experiencia. Me pasaría un buen rato observando el funcionamiento de la laundry sin más, como cuando estuve en el colmado de la familia dominicana que me acogió la segunda vez. Me recuerda a aquello, me resulta curioso. Habían botellas de jabón con el nombre, imagino que de los asiduos. Tengo ganas de volver de nuevo.
En la calle: muchas parejas de chicos, muchas, las tiendas de ropa abiertas, mucho ambiente.

viernes, 23 de septiembre de 2011

Cuál es tu esquema?

Llueve y lloverá mañana y pasado. Así que por la mañana cambio sandalias y vestido de verano por botas y pantalones. Voy al Lincoln Center. La visita guiada es a las 2:30 pm. Son las 12:10 pm. Llueve tanto que decido esperar tomándome un café y leyendo mi libro. Estoy dispuesta a sacarlo cuando se me acerca un neoyorquino con su portátil y me dice si puede sentarse. Aquí, cuando están todas las mesas ocupadas, se comparten. Me pregunta de dónde soy y cuántos días estaré en NY. Le contesto y me dice si estoy viajando sola o tengo amigos aquí. Yo le pregunto si es de aquí y me dice que sí. Me sigue hablando pero ya no le entiendo. Me escribe en una libreta, más o menos entiendo, pero no todo. Así que le pido el portátil y abro la página del traductor de Google. Empezamos a hablar-escribir. Me dice que es periodista y que ha estado trabajando en Asia unos años, que una vez aquí siguió trabajando en la ONU y que, entre otras cosas, es voluntario y suele estar algunos días del fin de semana por Central Park con una ambulancia. Yo le digo que soy psicóloga, que trabajo en un centro de enfermos mentales, pero no como psicóloga. Y que en España el trabajo está muy mal por la crisis y que, de momento, no encuentro otra cosa. Me enseña un libro que está leyendo, de psicología. Seguimos hablando, la verdad es que el tiempo hasta la visita guiada se me pasa rápido y ni llego a sacar el libro.
Me dice si quiero algo de comer, me invita. Pero no tengo hambre, gracias de todas formas. Él va a por un café. Estoy inquieta. Cuando vuelve seguimos hablando. Me dice su nombre. Le digo el mío. Vive en la Amsterdam Av. con la 187th St. Es interesante. Me pregunta en qué hotel estoy. Me anota su número de móvil y se ofrece para enseñarme NY y para ayudarme si necesito algo. Yo le pregunto si puede mirar la previsión del tiempo. Lluvia. Me dice que mañana va a estar en Central Park con la ambulancia, que le puedo llamar y se acerca donde esté yo, si no tiene ningún paciente que atender. Le agradezco el ofrecimiento y le digo que mis planes dependen de la lluvia. Coincidimos en que el google traduce mal, pero traduce algo y, que en ocasiones como ésta, ayuda. Me enseña fotos en el móvil, una con su ahijada. Me pregunta a qué hora se acaba la visita y qué voy a hacer esta noche. Le digo que no sé cuanto dura el tour. Se levanta para preguntarlo. Me empiezo a agobiar. No sé qué quiere. Bueno sí, enseñarme NY. Vuelve: una hora y cuarto, aunque puede que sea algo más corta porque Paul McCartney está ensayando. Hablamos algo más, se acerca la hora de mi visita. Me pregunta si es en español. No lo creo, mi visita va a ser visual más que otra cosa. El inglés es el idioma del mundo. Me pregunta si quiero ver museos y a cuáles he ido. Moma. Voy al baño y sigo con mi agobio. No sé qué quiere. En mi esquema, está insistiendo demasiado. Su esquema no sé cuál es. Es muy respetuoso. Me he de marchar, en cinco minutos empieza la visita. Él dice que avisan por micrófono. Yo empiezo a recoger mis cosas. Me escribe en un papel que si me apetece ir a algún sitio, que le llame. Have a good day, thank you. Una sonrisa. Me voy, siento alivio. Tiene más de 60 años.
La visita acaba en el mismo sitio donde ha empezado, allí mismo. Miro rápido y veo que está ahí, buscando con la mirada (interpreto). Me siento intranquila de nuevo. Le doy la acreditación a la guía cuando termina la visita y salgo sin volver la mirada atrás. Calle: lluvia y ganas de alejarme. Me voy.

Tras vueltas varias, termino en un deli a comerme la Marble Cheesecake. Como el año pasado, en el mismo lugar al lado del hotel. Tenía que ser ahí. Recibo la llamada de Begoña y Pepe. Ellos andan en Bryant Park. Yo en la 7ª Av. con la 57th St. Quedamos en vernos en Times Square. Salgo para allá y conozco a Marco despierto, que el otro día estaba malito. Nos tomamos una Budweiser en un irlandés. Hablamos de nuestra semana y les cuento mi aventura del día. Unas risas. Begoña dice que le llame para tomar un café. Pepe dice que no le llame.
Times Square
Vuelvo al metro: rock & roll. Me llama la atención la cara de uno de los músicos. Parece que le gusta lo que hace.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Una de edificios...


Esta mañana he ido a la Estatua de la Libertad. Como es lógico, un sitio muy muy muy turístico, pero mucho. Yo he pasado los dos controles de seguridad. Mi manzana y mi agua se han quedado en el segundo. He subido hasta el pedestal de la estatua y la he visto muy de cerca. Después he bajado en la isla Ellis, donde está el museo de la inmigración: 12 millones de personas llegaron a Nueva York desde 1892 hasta 1924. Un tercio se quedaba en la ciudad, los demás iban al resto del país. En el museo no me he enterado de mucho porque no he pagado la autoguía. No me ha entusiasmado la visita demasiado.
Estaba hecha polvo físicamente y me he ido a comer, buscando primero el Skyscraper Museum. Me he enfadado conmigo misma por ser tan nefasta con la orientación. Tanto que es para asombrarse (no por el enfado, por la orientación). Por supuesto, me he ido para el otro lado. Pregunto a dos personas, que son de aquí, y no tienen ni idea. Al final lo encuentro. Estaba a... 150 metros? No importa, aquí es todo tan inmenso que en 150 metros hay muchas cosas. El museo me ha encantado. En inglés, pero me he enterado de cosas. Es un lugar donde Ted Mosby de "Cómo conocí a vuestra madre" seguro que ha ido (y sin perderse). Es sobre los rascacielos del mundo, y hace un recorrido histórico empezando por las pirámides.
Cuando llegaban los inmigrantes, primero se bajaban en la Isla Ellis, una isla al lado de la isla donde está la Estatua de la Libertad. Los que podían entrar, al llegar a Manhattan lo más alto que veían era esto (el punto más alto de todo Nueva York hasta 1890):


Trinity Church
 El Chelsea Hotel, de 1884, fue el edifcio residencial más alto en el momento de construirlo. Está 3 calles más arriba de mi  albergue. Desde 1905 convertido en hotel y ahora cerrado, con un conflicto por medio que no sé de qué va. 
Otro, the Woolworth Building, se convirtió en el más alto en 1914 (el de la foto de ayer).
El Chrysler Building, con 319 metros, fue el edificio más alto durante 11 meses... hasta que, en 1931, llegó la hora del Empire State. Lo construyeron en 11 meses y tomó el relevo de ser el edificio más alto del mundo. Desde mi habitación veo la parte de arriba.

Chrisler Building
El Flatiron, que más que por alto, destaca por su forma.

Las Twin Towers del World Trade Center las construyeron entre 1971 y 1973, siendo las más altas del mundo en esa fecha.
Al salir del museo, he ido a la zona cero. Cada vez que he pasado por aquí, se me ponen los pelos de punta imaginando cómo fue el día del atentado. The Freedom Tower va a ser más alta que las antiguas torres gemelas.

Luego he cogido el bus. Para mí es todo un éxito, ya que hacer casi cualquier cosa me supone dificultades. Ahora, una menos. Me acuerdo que el año pasado casi ni usaba las monedas porque no me aclaraba. No pone el número, la cantidad está en letras. Parezco un poco de pueblo, diciendo que este año ya me aclaro con las monedas, así es. Lo que no consigo aún es abrir las puertas en la dirección que toca... de pueblo, pueblo (no os quiero contar cuando vaya a la laundry a lavar la ropa, ufff...). A lo que iba, el trayecto ha sido más largo que en metro pero me ha encantado ver la calle. He ido hasta el muelle 83 del río Hudson, a coger  un barco, dar un paseo de dos horas y regalarme estas vistas, mientras el guía no paraba de hablar, y lo único que le he pillado es que los baños estaban en la primera planta:


Al final del paseo me estaba quedando dormida. Faltaba el churri que me dejara la chaqueta porque hacía frío. Como no había, me he metido para la parte cubierta del barco, a disfrutar de la vista con la cabeza apoyada en el cristal. Al llegar al muelle, me han entrado ganas de andar, así que he ido paseando de la 42th St a la 20th St por la 7ª Avenida. Me he dado cuenta de que en esta ciudad puedes tener de todo. Cafés donde quieras y como quieras, tiendas abiertas por la noche, mil sitios para comer, limusinas en la puerta... Casi de todo.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Mi lugar preferido

Esta mañana subida en el metro para ir a la Estatua de la Libertad, me he saltado la parada y he cruzado a Brooklyn. De repente me ha venido a la cabeza Coney Island y allá que me he ido, al parque de atracciones y a comer hot dogs en Nathan's. Por cierto, esta foto se la vi el año pasado a mi hermano Juan y éste es mi resultado.




Así podría haber sido. Esto es lo que he visto al llegar al parque:

Y tampoco tenía hambre para comer perritos.
Es el riesgo de decidir las cosas en el momento, en lugar de planear.
De vuelta a Manhattan, y antes de medio dormirme, pienso en que no sé si volveré a Coney Island cuando esté abierto, cosa que me apetece, pero es hacer el viaje dos veces. Me doy cuenta de que funciono con el esquema de "no perder el tiempo". Sólo he de cambiarlo. Y el viaje de hoy no ha sido una pérdida de tiempo. Muy difícil ha de ser no encontrar nada que haya merecido la pena. En el metro, a la ida, he conocido a Francesca: una italiana que recita mantras en el metro y que lleva un montón de años viviendo aquí. Iba a la playa de Coney Island a ver las localizaciones para una película de mediana producción.

Decido ver el lower Manhattan y callejear por la zona de Wall St. Llego, tras numerosos esfuerzos debido a mi pésimo sentido de la orientación, a la Trinity Church, pero llego, y veo una imagen que me llama muchísimo la atención:
¿Es un parque donde hay tumbas o un cementerio donde la gente pasea, lee y come?
Entro un momento a la iglesia y lo que más me llama la atención son las pantallas:

Sigo caminando hacia el City Hall, donde está el Woolworth Building. Aprovecho una exposición que hay en el parque, justo delante:


















Esta tarde me apetecía ir al Bryant Park. Para llegar, decido andar un rato por la Broadway, pasando por Little Italy y Chinatown.

En Bryant Park hay un festival de música y danza esta semana. Hoy toca Jazz. Éste es mi parque preferido de Nueva York. La primera vez que lo vi fue por casualidad, sin buscarlo. Y me encantó. Y me encanta.



Por último, cuando llego al albergue hay "Party Pizza!!", que viene a ser que se come pizza gratis. Así que he cenado bien, muy bien.